LA NIÑA ALEMANA
Armando Lucas Correa
- Vamos en contra del viento, de las banderas, de los autos, y yo corro tras las zancadas de Leo, que sabe cómo escabullirse entre la multitud de los que se creen puros e invencible.
- -Eres una niña con alma vieja -me coloca su pesada mano sobre la cabeza y me da un beso en la frente. No entiendo lo que quiere decir, pero lo tomo como un cumplido.
- La voz de papá me calma. Su calor me invade, su aliento me arropa.
- Debí abrazarlo por más tiempo, grabar ese instante que ya no puedo recordar, pero en mi mente tienden a borrarse los momentos tristes.
- No le tengo miedo a la muerte. A que llegue la hora final, que todo se apague y me quede en penumbras. A verme entre las nubes, contemplando a quienes aún caminan con libertad por la ciudad.
- <<Me has obligado a venir y aquí estoy; no pretendas que también sea feliz.>>
- Siempre detestó mostrar sus sentimientos ante los extraños.
- ...y estoy segura de que se dejó morir. En esta familia no nos matamos: nos dejamos morir.
- No estaba frente a una limpieza racial que buscara la perfección física, la medida y el color para lograr la pureza. Se trataba de una limpieza de ideas. Le temían a la mente, no al físico.
No hay comentarios:
Publicar un comentario